UNA ESPECULACIÓN NO REGULADA Y DÉCADAS DE PROTECCIONISMO E INSOLIDARIDAD AGRAVAN SUSTANCIALMENTE LA CRISIS ALIMENTARIA GLOBAL
El problema
Jefes de Estado y Ministros de Agricultura de más de 150 países se reúnen esta semana en la sede romana de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) con el objeto de abordar la crisis alimentaria global. Se trata así de encontrar una solución a la mayor escalada de los precios de los alimentos de los últimos 30 años.
Ya son más de treinta y siete los países en los que la inseguridad alimentaria ha provocado protestas. Las primeras tuvieron lugar en México el año pasado por el aumento exagerado del precio del maíz. También en Myanmar (antigua Birmania) la insurrección de los monjes, en septiembre de 2007, comenzó por manifestaciones de descontento contra la carestía de los alimentos. Y en las últimas semanas hemos asistido a tumultos en diversas ciudades de Egipto, Marruecos, Haití, Filipinas, Indonesia, Pakistán, Bangladés, Malasia y sobre todo de África Occidental (Senegal, Costa de Marfil, Camerún y Burkina Faso).
Los estudios realizados hasta el momento dibujan un futuro de inmenso sufrimiento humano, tensiones sociales e inestabilidad política. A los 820 millones de personas que ya hoy pasan hambre en el mundo, se le podrían sumar cientos de millones de personas más que podrían verse incapaces de superar el incremento de los precios de los productos alimenticios de primera necesidad.
Y es que precisamente los alimentos básicos han sido los que más han subido, llegando el trigo a alcanzar una subida de hasta el 130% desde marzo del año pasado.
Para el partido “Por un Mundo Más Justo” resulta esencial mirar a estas crisis con perspectiva. La comunidad internacional no debe limitarse a paliar la crisis. Se deben abordar las causas que las generan y actuar sobre ellas.
Causas coyunturales. Una especulación sin regular.
Se trata de un problema complejo, donde intervienen causas estructurales y causas coyunturales. Entre las causas coyunturales podemos citar: La subida de los precios del petróleo que afecta a los costes de producción y transporte, la producción de biocombustibles como alternativa al petróleo (utilizando productos como el maíz, la soja o la caña de azúcar), las malas cosechas en países productores clave como Australia (que ha sufrido una de las mayores sequías de su historia reciente) o los países asiáticos afectados por terremotos e inundaciones.
Como última causa coyuntural debemos citar a la especulación. El capital viene desde hace décadas cambiando el destino de sus inversiones. Sus movimientos tienen un comportamiento típico de “rebaño”. Todo el capital tiende a moverse en la misma dirección abandonando a su suerte aquello que dejan y generando enormes burbujas con un aumento irracional de los precios allí donde invierten. La libre circulación de capitales en los mercados financieros globales permite que el capital se mueva a sus anchas por todos los rincones del planeta con un afán exclusivamente especulativo, aumentando considerablemente la inestabilidad financiera global.
Desde los años 90, el gran movimiento financiero especulativo ha sido el principal causante de la crisis asiática de 1997, de la crisis de las “Tecnocom” en 2001, de la crisis de las “subprime” en verano del año pasado, y ahora de la crisis alimentaria.
Que distinto sería si todo este capital se invirtiera de forma productiva (con inversiones a largo plazo) en los países que más lo necesitan. Desde hace años la sociedad civil viene presentando todo tipo de propuestas para regular el movimiento global de capitales y frenar la especulación. La más famosa es la “tasa Tobin” que pretende fiscalizar los movimientos de capital especulativo, desincentivando así la especulación y generando recursos que se destinarían a la necesaria financiación de la ayuda oficial al desarrollo para el cumplimiento de los objetivos del milenio.
Causas estructurales. Proteccionismo e insolidaridad.
Ante una crisis de estas dimensiones, la reflexión debe ir encaminada a descubrir las causas estructurales que están detrás de ella. De lo contrario, cualquier medida que se tome, únicamente limitará parcialmente el dolor y el sufrimiento pero no evitará que nuevas crisis surjan en un futuro no lejano.
Entre las causas estructurales debemos mencionar las siguientes:
Política proteccionista de la Unión Europea y Estados Unidos. Son dos las principales políticas proteccionistas que nos empeñamos en seguir: Subvenciones a la producción de productos agrícolas nacionales y Tarifas a la importación de productos agrícolas extranjeros.
En el año 2000, los subsidios de los países ricos a sus agricultores ascendieron a 245.000 millones de dólares, casi cuatro veces la Ayuda al Desarrollo que recibieron los países del Sur.
Es evidente que la utilización de subsidios para fomentar la producción de productos agrícolas en Europa y EEUU supone una ventaja desleal frente a los productores africanos, latinoamericanos y asiáticos que deben competir sin dichas ayudas. Estos subsidios vienen desincentivando la inversión en agricultura en los países en vías desarrollo e incentivando el aumento de producción en los países ricos.
Se da ahora la paradoja de que países que han sido tradicionalmente productores de alimentos y que dejaron de invertir en ellos a causa de la competencia desleal de los países ricos, sufren ahora las consecuencias de unos precios alimenticios mucho más altos, mientras que las grandes empresas agrícolas de los países más industrializados del mundo se benefician de la escalada de precios.
También se benefician las empresas distribuidoras, también procedentes de países ricos. 5 empresas controlan hoy el 80% del mercado mundial de cereales. Los beneficios de estas empresas han oscilado en el 2007 entre un 20% y un abusivo 67%.
Desde el partido “Por un Mundo Más Justo” defendemos una eliminación progresiva de estos subsidios que además de costarnos a los contribuyentes miles de millones de euros al año, generan pobreza y exclusión en los países pobres. Sin embargo, debe hacerse con inteligencia. Una eliminación en este momento de los subsidios a la producción de los alimentos básicos, generaría en el corto plazo una presión al alza de los precios, algo que no es en absoluto conveniente en este momento.
Pero la política proteccionista de la Unión Europea y de EEUU no se limita tan solo a los subsidios, peor aún son las tarifas que impone a la importación de productos agrícolas procedentes de países pobres. A pesar de nuestra hipócrita defensa del libre mercado cuando se habla de la exportación de productos industriales, seguimos imponiendo unos aranceles abusivos a la importación de productos agrícolas.
Estas tarifas actúan también desincentivando la producción agrícola en los países del sur e incentivando la producción agrícola de los países “industrializados”.
Naturalmente, desde el partido “Por un Mundo Más justo” defendemos la eliminación de estas tarifas, creando así unas “reglas de juego” más justas en el comercio internacional y evitando los desequilibrios que estas distorsiones del mercado terminan generando.
Los defensores de estas políticas proteccionistas las consideran imprescindibles para garantizar el abastecimiento de alimentos y no depender del exterior. Esta defensa puede parecer razonable a primera vista, pero la experiencia de años de intercambio comercial demuestra que la seguridad alimentaria no se consigue con un mercado cerrado de alimentos sino todo lo contrario. En palabras del prestigioso semanal The Economist, “Cualquiera que considere que las políticas proteccionistas son el camino hacia la seguridad alimenticia debería mirar a Corea del Norte. En los mercados mundiales, son las barreras comerciales las que han exacerbado la crisis, no la ausencia de ellas. Precisamente los productos que han experimentado una subida mayor de los precios han sido aquellos que están sujetos a mayores restricciones comerciales, como el arroz”
Ver: http://www.economist.com/research/articlesBySubject/displayStory.cfm?story_id=11453701&subjectID=682268&fsrc=nwl
Entre otras causas estructurales que han contribuido de manera importante a la elevación de los precios de los productos alimenticios es importante mencionar las siguientes:
- Descenso de las ayudas en agricultura. El % de ayuda oficial al desarrollo que los países ricos han destinado a inversiones en el sector agrícola de los países pobres, ha bajado considerablemente en los últimos 20 años.
- Restricciones a las exportaciones de arroz impuestas por determinados países productores como China, Vietnam o Egipto.
- Aumento de la población mundial, aumentando así la demanda de alimentos. En 50 años la población ha pasado de 2.500 millones de personas a 6.100 millones de personas.
- Aumento del nivel de vida en China e India, lo cual ha generado un aumento considerable en la demanda de alimentos de estos países.
Conclusiones y propuesta del PUM+J:
La escalada de precios de los productos alimenticios esta generando enormes tensiones sociales en gran número de países. Las previsiones dibujan un futuro de inmenso sufrimiento humano, tensiones sociales e inestabilidad política. A los 820 millones de personas que ya hoy pasan hambre en el mundo, se le podrían sumar cientos de millones de personas más que podrían verse incapaces de superar el incremento de los precios de los productos alimenticios de primera necesidad.
Se trata de un problema complejo provocado por causas coyunturales como la subida de los precios del petróleo, la producción de biocombustibles, las malas cosechas en países productores clave o la especulación y por causas estructurales como el proteccionismo agrario de los países ricos, las restricciones a las exportaciones de los países productores, el aumento de la población mundial o el aumento del nivel de vida en países altamente poblados como China e India.
Ante esta situación, el partido Por un Mundo Más Justo propone un análisis riguroso de las causas y el establecimiento de políticas que atajen la raíz de los problemas, evitando así que esto pueda reproducirse en el futuro.
Denunciamos que la crisis alimentaria global esta causada, en última instancia, por el proteccionismo y la insolidaridad de los países ricos. Proponemos la eliminación progresiva de los subsidios agrarios y de los aranceles a la importación que imponen los países ricos. Consideramos que estas políticas proteccionistas impiden el desarrollo de los países empobrecidos, dejándole sin capacidad para producir y desprotegiéndoles ante eventualidades como la actual subida de precios.
Afirmamos que en la actualidad existen recursos suficientes para satisfacer las necesidades alimenticias de todo el planeta. No es un problema de capacidad productiva, sino de desigualdad: desigualdad en la distribución de poder en las negociaciones comerciales, desigualdad en las leyes comerciales, desigualdad en las tecnologías productivas disponibles, desigualdad en la producción, desigualdad en el consumo, etc…
Esta crisis vuelve a ser una demostración de que el fin de la pobreza es una decisión política. Solo la presión social será capaz de influir en los gobiernos para llevar a cabo las medidas necesarias para nivelar progresivamente la gran desigualdad que vive el mundo hoy. El partido Por Un Mundo Más Justo se pone al servicio de este gran movimiento social, sirviendo como herramienta política para incidir en la toma de decisiones.
Jorge Serrano Paradinas
blog en el que se publicarán noticias sobre el partido "Por un mundo más justo" tanto a nivel nacional, regional o local. mail de contacto: mundojustoregiondemurcia@gmail.com
viernes, 6 de junio de 2008
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